El Raw en la fotografía digital

El RAW es considerado en la fotografía digital, como el negativo de la foto. Prácticamente todas las reflex te permiten guardar este formato en la tarjeta, y en algunas compactas también es posible.

La ventaja de guardar nuestras fotos en este formato son infinitas y desventajas, dos: 1. Ocupan mucho 2. Necesitan siempre un postproceso.

Las ventajas es que podemos modificar todo, y cuando digo todo, es TODOS los parámetros de configuración que tenemos en cuenta a la hora de realizar una fotografía. Tanto el balance de blancos, la saturación, el tipo de color, la exposición y mucho más, el único límite es nuestra creatividad.

Es tal la capacidad de modificación de este archivo, que podemos llegar a tomar todas las fotos que queramos en cualquier lugar sin necesidad de ajustar ningún parámetro, y luego en casa tranquilamente, ajustarlo como si realmente estuvieramos aún en ese lugar.

Para que os hagais un poco más a la idea, ese archivo JPG que graba nuestra cámara en la tarjeta, viene de un procesado que hace la propia cámara sobre el archivo RAW (el negativo) en función de los parámetros seleccionados por nosotros y por la cámara, con lo que realmente si grabamos en RAW y después con el programa correspondiente (en el PC) lo convertimos en JPG, estaremos realizando el mismo proceso que haría nuestra cámara (con lo que el negativo siempre estará presente, ya sea de manera física o virtual en nuestra tarjeta). Pero claro, nosotros podremos ajustar en casa muchísimos parámetros con otro criterio, la cámara no.

Como veis las desventajas en función de las ventajas son totalmente ridículas. Aún así, muchas veces hacemos recorridos largos, llegando a casa con más de 200 y 500 fotos, y claro, a la mayoría no nos apetece pegarnos varias horas delante del pc ajustando todas las fotografías (aunque a JPG las podemos procesar todas de golpe, sin necesidad de ir una a una). Para ello, la mayoría de las cámaras que graban en RAW, permiten también grabar en RAW+JPG, con lo que nos ahorramos la edición en las fotos que no usaremos. Eso si, ir preparando varias tarjetas de memoria, porque en una de 2 gb en modo RAW+JPG entran poco más de 100 fotos y si vas a disparar en ráfaga es poco aconsejable, ya que suelen estar limitadas a varias tomas, mientras que en JPG las ráfagas suelen ser en la mayoría de las cámaras digitales, infinitas.

Generalmente para editar estos archivo RAW suele venir un programa con nuestra cámara, bastante completo y eficaz, además de estar preparado exclusivamente para nuestro producto. Pues parece ser que no funciona igual de bien el programa para sony, si por ejemplo usamos un RAW de nikon (aunque de esto sólo he leido «habladurías», pues no lo he comprobado). También si usamos photoshop, podremos encontrar el plugin «camera raw» con el que podremos realizar la misma tarea.

Y ahora, para dejar un poco más claro, que es lo que podemos conseguir con un archivo RAW os voy a poner un ejemplo que acabo de hacer. El otro día, cuando fui a dar una vuelta con cámara en mano, decidí fotografiar en RAW+JPG. Muchas de las fotos no servían para nada, y en otras me confundí con el balance de blancos (bastante serio, si buscamos colores reales). Asi que hice la prueba, cojí la siguiente foto:

Tomada por la noche y con flash. Confundí el WB y de ahí ese tono azulado.

Después esa misma foto en RAW la abrí con el programa IMAGE DATA CONVERTER SR, programa de edición que incluyen las reflex de Sony y decidí arreglar el WB, cambiar la saturación, la nitidez y otros ajustes para hacerla más vistosa. Y este fue el resultado:

A partir de ahora, tú decides que formato usar.

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