Y nos rompieron una ventana

La semana pasada a eso de la 1 de la mañana, parece ser que una panda de borricos se dedicaron a hacer la gracia de la noche. Cuando mi padre tranquilamente se encontraba en el salón viendo una película, escuchó un golpe contra la pared del salón, y al momento otro golpe contra una de las ventanas que cubren el balcón que da a la calle principal (la Ronda Sur) haciéndose añicos. Por desgracia no le dió tiempo a salir y no pudo ver al pobre subnormal que hizo tal “azaña” para su carrera profesional.

Yo he sido algo gamberrillo en mis tiempos de joven, pero de ahí a ponerte a romper cosas ajenas o tirar piedras contra las ventanas de una casa… hay un paso considerable a delicuencia juvenil. Y más aún cuando no hay motivos aparentes más que la “diversión” (estúpida diversión).

Todavía sigo sin comprender tal “hobby” borreguil, carente de lógica y sentido, y que por desgracia es bastante complicado de denunciar en el caso de no ver al agresor. Lo único que sabemos es que un poco antes alguien esuchó decir a un chico (quizás entre los 18 y 22 años) “soy molano, soy molano”, pero nada más.

En Navalmoral de la Mata como en todos los sitios hay subnormales profundos y por desgracia nos ha tocado uno de ellos. Hoy no le han pillado, pero este tipo de calaña siempre las paga tarde o temprano.

2 pensamientos en “Y nos rompieron una ventana

  1. Hay muchísimo gilipollas con una deficiencia intelectual importante. Cada vez son más… Ojalá pillen al que tiró la piedra, y a todos sus amigos que seguramente compitan para ver quien es más “malo” (imbécil, vaya)…

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